132.- ROTA Y RASGADA.
Hoy es mi segundo día de trabajo y... ¡no tiene nada de bonito como había oído por ahí!
Me he mojado dos veces; me siento frágil y empapada. Además, tengo que dar malas noticias en mi destino: Calle Sol, número 12.
No se leer y alguien me dirá que son solo palabras, pero... ¡se lo que llevo en mi escrito! y ¡no es algo bueno!
“Querida Anna, hoy es el día en que, por primera vez, no tengo valor para decirte algo mirando esos ojos…
He visto el infinito y el fin.
No te quiero, no te quise y nunca te he querido".
¡Acabaré rota y rasgada!
¡Ojalá supiera leer y escribir y cambiar palabras tan duras!...; porque aunque, joven e inmadura, algo de lo poco que he aprendido en mi corta vida es que, muchas veces, las cosas más importantes están en las lágrimas.
Hoy es mi segundo día de trabajo y... ¡no tiene nada de bonito como había oído por ahí!
Me he mojado dos veces; me siento frágil y empapada. Además, tengo que dar malas noticias en mi destino: Calle Sol, número 12.
No se leer y alguien me dirá que son solo palabras, pero... ¡se lo que llevo en mi escrito! y ¡no es algo bueno!
“Querida Anna, hoy es el día en que, por primera vez, no tengo valor para decirte algo mirando esos ojos…
He visto el infinito y el fin.
No te quiero, no te quise y nunca te he querido".
¡Acabaré rota y rasgada!
¡Ojalá supiera leer y escribir y cambiar palabras tan duras!...; porque aunque, joven e inmadura, algo de lo poco que he aprendido en mi corta vida es que, muchas veces, las cosas más importantes están en las lágrimas.
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