lunes, 24 de noviembre de 2008

146.- Sin título
Hace unos cuantos años, residía con mis padres en la Calle del Sol. Era un adolescente tímido, vergonzoso, demasiado comparado con aquellas personas de mi generación.
Una tarde me dirigía hacia casa después de quedar un rato con la pandilla de clase. Recuerdo que justo al llegar a mi portal, vi a una chica cruzar la calle. Desde aquel primer momento, me cautivó. A pesar de que era tan introvertido, me propuse conocerla. Y lo conseguí. Después, hacía lo imposible por encontrármela por “casualidad” y hablar con ella. Fuimos cogiendo confianza, hasta que una noche frente a su portal, me besó.
Y, ¿qué más puedo contaros? Pues, que mi historia terminó bien, que ahora a mis ochenta y seis años de edad sigo compartiendo mi vida con la misma persona que aquella tarde robó mi corazón.

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