203.- Sin título
“Oigo en el eco de las risas el fácil fluir de las palabras, cuando la sequedad del gaznate es reconfortada por una apacible cerveza; bajando pesadamente hasta el estómago, subiendo alegremente a la cabeza y volviendo a la boca para pronunciar ritmos elocuentes de felicidad.
Veo en el chocar de las garras la perseveración del ceremonial, que noche tras noche no se acaba hasta ver al cuerpo desplomar. ¿Qué tendrá el líquido elemento? ¿o será el ambiente del local?, para que al final de la jornada, todos quieran regresar.
Logia de las brabuconerías y charlas sin terminar; una y otra vez escuchadas por el personal. Pero, aún así, divierten a la gente, resuenan los cristales y vuelta a continuar el ritual.”
“Oigo en el eco de las risas el fácil fluir de las palabras, cuando la sequedad del gaznate es reconfortada por una apacible cerveza; bajando pesadamente hasta el estómago, subiendo alegremente a la cabeza y volviendo a la boca para pronunciar ritmos elocuentes de felicidad.
Veo en el chocar de las garras la perseveración del ceremonial, que noche tras noche no se acaba hasta ver al cuerpo desplomar. ¿Qué tendrá el líquido elemento? ¿o será el ambiente del local?, para que al final de la jornada, todos quieran regresar.
Logia de las brabuconerías y charlas sin terminar; una y otra vez escuchadas por el personal. Pero, aún así, divierten a la gente, resuenan los cristales y vuelta a continuar el ritual.”
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